Cualquier persona puede ser una gran periodista. Sólo es necesario tener algo grande que contar.
Las charlas, compartidas y ampliados mediante herramientas como Internet por personas corrientes de aquí y allá, pueden acabar reflejando una actualidad sobre nuestro mundo mucho más realista que la agenda de actualidad y espectáculo de los medios de comunicación global, bajo cuyo influjo vivimos casi todos.
Y estas charlas contienen, además, las semillas de posibles soluciones a los problemas cada vez más acuciantes de la Humanidad. Las charlas hispano-americanas son, además, doblemente fructíferas por las diversidades combinadas con una lengua de uso común.